La fotografía en El mapa y el territorio

Ayer terminé una lectura que tenía pendiente desde hacía tiempo, El mapa y el territorio de Michel Houellebeq. Un libro, editado por Anagrama,  de casi 400 páginas que devoré sin pudor alguno.

El mapa y el territorio

Quizá os resulte un poco extraño el título de la entrada, ya que no es normal hablar de la fotografía en un libro, está más asociado al cine, pero en este caso, la fotografía tiene un peso importante en el libro, por lo menos, para describir al protagonista, Jed Martin, quien, dos años antes de empezar a estudiar Bellas Artes, descubre en el desván de su abuelo una Linhof Master Technika Classic, una cámara de gran formato considerada “de culto”, de gran precisión mecánica para prácticamente todos los campos de la fotografía profesional.

 

Linhof Master Technika Classic

 

Además, el protagonista utiliza dos objetivos, un Rodenstock Apo-Sironar de 105 mm. f/5.6diseñado específicamente para su uso con respaldos digitales

Rodenstock 105mm f/5.6 Apo-Sironar

y un Fujinon 180 mm f/5.6:

Fujinon 180 mm f/5.6

 

equipo al que añade un Respaldo digital Betterlight 6000 HS, un modelo que permite registrar imágenes digitales con datos perfectos, de hasta 6000 x 8000 píxeles (137 MB de archivos RGB de 24 bits / 274 MB de 48 bits). Todo un señor equipo. 

No os desvelaré para qué utiliza Jed Martin este equipo, que es interesante descubrir en la primera parte del libro. Casi al final, cuando se ha desarrollado toda la historia,  la fotografía y, ahora, en concreto el vídeo, vuelven a cobrar protagonismo, cuando empieza a trabajar en un nuevo proyecto con un trípode Manfrotto y una cámara semiprofesional Panasonic, me imagino algo de este estilo:

AG-AF101A de Panasonic

donde semiprofesional se queda un poco corto y ésta una versión actualizada (el libro es de 2010 y este modelo es actual) de lo que yo interpreto que utilizaría junto con el ya mencionado Rodenstock Apo-Sironar de 105 mm. f/5.6, que recupera para trabajar en vídeo.

Tratando de descubrir lo mínimo, porque, insisto es una historia que se devora y disfruta desde la primera página, me llamó la atención la capacidad del escritor francés para describir el espacio de trabajo del fotógrafo y cómo es capaz de crear una imagen del trabajo del fotógrafo que me hizo reflexionar… hasta tal punto que me ha hecho pensar en un proyecto que tengo en mente, pero un poco estancado, y que puede que retome y empiece a coger forma de nuevo, qué curioso, ¿verdad?

Bueno, no voy a entrar en críticas del libro, sobre todo después de haberme asomado a alguna bitácora donde hacen unos análisis tan largos y exhaustivos que aburren, pero cerraré la entrada con unas cosillas que me llamaron la atención:

– nunca había leído tantas veces “ditirámbico” en un mismo libro.

– la crítica al mundo del arte es bastante interesante.

– a veces suelta unos rollos un poco pedantes y esnobs.

– el que se nombrase tantas veces a si mismo,  me pareció bastante narcisista, llegando a ser casi molesta.

 

 

 

 

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